La nueva Abengoa busca sede en Sevilla

ESTA semana llegó a su fin, de momento, la pesadilla que ha vivido Abengoa durante los últimos 15 meses. La multinacional sevillana ha conseguido presentar ante el juez un plan de reestructuración que ha contado con el apoyo del 86% de los acreedores, con lo que ha evitado la mayor quiebra de historia de España. Para llegar a esta solución han hecho falta muchos sacrificios, la perdida de más de 10.000 empleos y, sobre todo, convencer a los fundadores de la compañía, encabezados por la familia Benjumea, de que su poder casi absoluto quedaba reducido a solo el 1,5% del accionariado en la nueva empresa, que celebrará su junta de refundación el 22 de noviembre.

Ahora los nuevos accionistas y gestores, con Gonzalo Urquijo como hombre fuerte, intentan poner orden a lo que queda de Abengoa, y entre las cuestiones pendientes quedan muchos flecos de la relación de la compañía con Sevilla.

Parece fuera de duda que los nuevo accionistas mantendrán la sede en la ciudad, pero también parece claro que no será en su actual ubicación.

Abengoa está decidida a salir del Campus Palmas Altas, un moderno complejo de siete edificios al Sur de la capital inaugurado hace sólo siete años, que fue diseñado por el arquitecto británico Richard Rogers y que costó 132 millones de euros.

La empresa sevillana, que ocupa cinco de los siete edificios, ha intentado venderle el complejo a la Universidad Loyola Andalucía, que ocupa los dos edificios restantes. Para ello, llegó a ofrecérselo por menos de la mitad de lo que costó, uno 60 millones de euros, pero la universidad de los Jesuitas rechazó el ofrecimiento debido, entre otras razones, a lo costoso de adaptarlo a campus universitario con instalacionesdeportivas y también a su elevado coste de mantenimiento.

Desde entonces, Abengoa mantiene su objetivo de venta a la vez que busca una nueva sede donde ubicar a los empleados que quedan en Palmas Altas, algo que los propios trabajadores ven con buenos ojos en un intento de dejar atrás una sede que ellos apodaban “Palamatraz”. Las posibilidades del traslado son amplias, y se ha barajado desde la Cartuja, donde cumple con el requisito de empresa tecnológica, hasta su antigua sede en la Buhaira. Todo un gesto.

Esta semana más de 1.000 directivos de empresas internacionales de producción y distribución del gran consumo se han reunido en Sevilla con motivo del Congreso Aecoc, la patronal que agrupa a más de 25.000 de estas empresas en España. La cita ha permitido escuchar en la capital andaluza a importantes ejecutivos de Nestlé, Lidl, Bimbo, Microsoft, Ebay o Alibaba, así como el vicepresidente ejecutivo mundial de Coca-Cola, el español Marcos de Quinto, quien habló de la nueva estrategia de la compañía. Algunos directivos asistentes comentaban entre sí que uno de los grandes secretos de la fueza de Coca-Cola España en su grupo mundial se debe a que aquí se sigue manteniendo arraigado el hábito de consumo nocturno de pedir botellines del refresco en lugar del grifo de barril que se usa en buena parte de Europa y el resto del mundo en bares y restaurantes para servir combinados.

La cooperativa aceitera Dcoop, antigua Hojiblanca, lleva un año de fuerte crecimiento que le llevará a cerrar el ejercicio con una facturación en torno a los 1.000 millones y a situarse como la segunda de España, por debajo de Migasa pero superando a Deoleo. Esta semana se ha conocido que Dcoop le ha recomprado a Deoleo por siete millones de euros su planta de envasado que tenía en Antequera. El siguiente paso estratégico de esta empresa andaluza, que agrupa a más de 110 cooperativas, es su entrada en el sector del vino. Para ello, y tras implantarse hace dos años en Castilla-La Mancha, está a punto de culminar la integración de siete cooperativas del Marco de Jerez que agrupan a más de 3.000 agricultores y más del 55% de la producción de la zona.

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