La Junta decide declarar BIC los cines Cervantes, Lloréns y Trajano

La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía protegerá los cines Cervantes, Lloréns y la antigua sala X de Trajano, para lo cual está preparando toda la documentación técnica necesaria para la incoación de un expediente que incluya esos bienes en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía. Fuentes de la delegación provincial de la Consejería de Cultura afirman que esos cines serán declarados Bien de Interés Cultural (BIC), aumentando así la protección de unos inmuebles que ahora tienen una catalogación C.

El PGOU de 1987 daba una protección limitada a esos inmuebles, por lo que el Gobierno municipal que presidió el socialista Alfredo Sánchez Monteseirín decidió que el PGOU de 2006 los considerara a cines y teatros históricos, como el Lloréns, las salas Imperial, Pathe, Apolo o Trajano, equipamiento «de interés público y social» (SIP). Algunos propietarios recurrrieron y finalmente tres sentencias del Tribunal Supremo obligaron al Ayuntamiento a modificar el PGOU para que los cines Avenida, Alameda y Cervantes no tuvieran la calificación de equipamiento cultural y, por tanto, pudieran albergar viviendas, oficinas, comercial, hoteles, salas de espectáculos… El Ayuntamiento aplicó esas sentencias a todas las salas de cine con las mismas características.

El temor a que el Cervantes, el Lloréns o la sala X de Trajano acaben en ruinas o demolidas hizo que la Asociación para la Defensa del Patrimonio (Adepa) solicitara en 2013 al entonces consejero de Cultura, Luciano Alonso, su declaración como Bien de Interés Cultural. Joaquín Egea, portavoz de Adepa, espera desde cinco años esa protección para evitar que se repita la historia del cine San Fernando, el más antiguo de la ciudad, que fue demolido en 1973. Para Adepa, el Cervantes reúne todos los requisitos de relevancia histórico, artística, etnológica y social que conforman, entre otras, la definición de «monumento» contenida en el artículo 26 de la Ley 14/2007 de Patrimonio Histórico de Andalucía.

En 2015, Ciudadanos propuso que el Ayuntamiento permutara con los dueños del cine Cervantes, la familia Hernández, con otros suelos en zonas de Sevilla. A finales de 2016, el Pleno del Ayuntamiento, ya presidido por el socialista Juan Espadas, aprobó por unanimidad -y a petición de Participa Sevilla- reclamar a la Consejería de Cultura que el cine Cervantes y la antigua Sala X de la calle Trajano, ambos en el Casco Histórico, fueran declarados Bien de Interés Cultural. Ahora, la Consejería de Cultura ultima los expedientes para declarar a esos cines BIC.

Tras desaparecer el teatro San Fernando, el cine Cervantes ha pasado a convertirse en la sala más antigua de la ciudad. Fue diseñado por Juan Talavera y de la Vega como una mixtura de modernismo y regionalismo. Talavera fue uno de los arquitectos de más renombre de la segunda mitad del siglo XIX, siendo el artífice de la reforma del Palacio de Montpensier. Según Joaquín Egea, sólo por el hecho de ser obra de Juan Talavera y de la Vega implica la necesaria protección del inmueble.

Según el PGOU actual, tiene un protección C, por lo que debe respetarse su fachada, primeras crujías, el cine y la cubierta. Tiene una entrada por la calle Amor de Dios y otra por la calle Trajano. Su planta es de herradura con tres pisos volados sin soportes, un alarde técnico para la época. La decoración deriva del clasicismo francés del Segundo Imperio. En 1896 y 1909 se reformó el escenario, se ampliaron las sillas de anfiteatro, se redujeron los palcos y se sustituyó el alumbrado de gas por eléctrico, llegando a ser, según Adape, el teatro más elegante, cómodo y mejor dotado técnicamente de Sevilla.

En la década de los 50 del siglo XX, Alberto Balbontín de Orta y Antonio Delgado Roig reformaron el edificio, modificando la fachada, y también el interior, el escenario y los camerinos. Se redecoró por completo con mármoles, herrajes, espejos, yeserías y una nueva iluminación, siendo lo más destacado de esa transformación la lámpara de araña de Vicente Cebriá, de bronce fundido y cristal, de casi una tonelada de peso.

El Cervantes fue un exponente fundamental de la cultura sevillana, ya que en su programación tuvo cabida el teatro, la lírica con temporadas de ópera y zarzuela, folclore y flamenco, además de cine. En esa ala actuó Margarita Xirgu, Plácido Domingo (el padre del famoso tenor), Conchita Piquer y la Niña de los Peines. En este cine se estrenaron obras de los hermanos Álvarez Quintero y se ha convertido en el único cine de Sevilla con una sola pantalla, situándose su aforo en 2.500 espectadores.

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