De Huelva a Almería, estos son los puntos más tóxicos de Andalucía

Andalucía no es solo Doñana y sus marismas, los infinitos olivares de Jaén o las claras aguas del Cabo de Gata. Andalucía también es uranio radioactivo, olas de nata contaminada y balsas de gases tóxicos. Dentro de la inmensidad de la comunidad (87.000 kilómetros cuadrados, el 17 por ciento de España), hay espacio para paraísos naturales, y también para lugares envenenados. El incendio en una planta de reciclaje de Córdoba la pasada semana y la nube de humo tóxico que generó puso de manifiesto el riesgo que suponen para la salud algunas zonas de la comunidad.

Uno de los sitios donde es más evidente el peligro es Andújar (Jaén). Durante décadas, en la localidad estuvo abierta una fábrica de uranio (FUL, la Fábrica de Uranio de Andújar). Radioactivo y peligrosísimo para la salud, sus trabajadores se exponían diariamente al material. Tan escasa era la conciencia de los operarios sobre el daño que podían sufrir, que apoyaban su comida sobre los bidones de material. Comían junto al uranio y, al acabar su jornada, se marchaban a casa con la ropa impregnada de veneno.

Hoy denuncian que de los 129 trabajadores que formaban la plantilla de la factoría, solo una veintena siguen vivos. El resto, muertos por cáncer. La lucha de los supervivientes es que se demuestre que el cáncer y su trabajo en la planta están relacionados. Cobrar una indemnización. En su contra, que la Justicia ya archivó su causa. A favor, que la propia Junta reconoció que la causa del cáncer en estos trabajadores y sus mujeres era por la radiación del uranio, así como la aseveración del Consejo de Seguridad Nuclear, que certificó que en 2016 había aún rastro de radiación en la zona.

Huelva, que atesora una las joyas medioambientales de Europa, el parque de Doñana, tiene también dos agujeros negros: el lago «asesino» y las balsas de fosfoyesos. El caso del lago tuvo una gran repercusión cuando salió a la luz el verano pasado. Se trata del único «lago asesino» que hay en Europa y está ubicado en La Corta Guadiana, en el término municipal de Puebla de Guzmán. El problema de este lago es que en su fondo hay gas formado por las aguas ácidas al entrar en contacto con los carbonatos del suelo. De darse las condiciones justas, el gas podría salir de golpe del agua, creando una nube tóxica mortal. No sería la primera vez. En Camerún, en 1984 y 1986 ya ocurrió algo similar, matando a miles de personas. Según la Junta de Andalucía, «se está trabajando» en la zona para acabar con la amenaza que supone el lago.

Una balsa que ya creó un verdadero quebradero de cabeza fue la de Aznalcóllar (Sevilla), que recogía residuos de la industria minera y que se rompió en abril de 1998. El agua y lodo tóxico salió de la «piscina» donde estaban guardados y la lengua contaminante de barro llegó a rozar el parque de Doñana. La restauración de la zona costó millones de euros y el miedo a que se repitiese un accidente así ha sido una constante durante años.

Cementerio nuclear

En Córdoba está el depósito de residuos nucleares «de muy baja, baja y media actividad», según explican desde la empresa explotadora, la sociedad pública Enresa. La planta tiene capacidad para almacenar 130.000 metros cúbicos de este material que, pese a lo que se pueda suponer, no se guarda bajo tierra, sino en unas naves.

Este cementerio nuclear, no es un peligro para su entorno, aseguran quienes lo gestionan. «Anualmente se establecen numerosos puntos de control y se recogen aproximadamente mil muestras que certifican el nulo impacto radiológico de la instalación».

Otro de los puntos calientes en Andalucía son las balsas de fosfoyesos que se ubican en las inmediaciones de Huelva capital. Se trata de enormes depósitos de residuos tóxicos y radioactivos, producto de desecho de la industria que se asienta junto a la ría de Huelva. Aunque desde 2010 ya no se vierte nuevo material, el posible problema medioambiental sigue ahí: ¿Qué hacer con los restos? ¿Retirarlos? ¿Cubrirlos? Mientras se decide, miles de toneladas de residuos descansan en medio de la ría onubense, a escasa distancia de la capital de la provincia.

Aire contaminado

El aire en las ciudades es un tema de preocupación desde que el pasado invierno la contaminación en Madrid obligase a las autoridades a restringir el tráfico. En Andalucía, como norma general, la situación no es tan grave. Salvo en Granada. Según el último Informe de Evaluación de la Calidad del Aire en España hecho por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, la ciudad supera los límites máximos de dióxido de nitrógeno, como ocurre en grandes urbes como Madrid o Barcelona, lo que supone que el aire de Granada es uno de los más irrespirables de Andalucía.

La costa andaluza está por lo general limpia. Pero hay zonas donde el cuidado por el litoral no es tan pulcro como debiera. Así han surgido en los últimos veranos natas y espumas de contaminación en algunos puntos de la Costa del Sol, así como residuos sólidos que se acumulan en el agua, producto de la falta de depuradoras y la mala gestión de los deshechos.

Noticia original: http://sevilla.abc.es/andalucia/sevi-huelva-almeria-estos-puntos-mas-toxicos-andalucia-201710132232_noticia.html

 

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